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miércoles, 12 de marzo de 2014

EL ORO DE PARÍS, de Antonio Nieto Díaz






SINOPSIS


Una familia de perdedores de la guerra civil reconstruye su vida en el Madrid de posguerra, mientras el padre de familia oculta un misterio que puede costarles la vida: es el único que sabe qué pasó con una partida del oro que la República iba a enviar a Moscú vía París y que se perdió en el camino. Visitas inesperadas,amenazas,enigmas,viajes (porque el protagoista es marino), crímenes, una historia de amor y un tesoro que codician demasiados componen los ingredientes de una novela que vale la pena no perderse.


Cuando la editorial "El desván de la memoria" contactó conmigo con el fin de darme a conocer esta novela e invitarme a leerla para posteriormente realizar una reseña, me resultó una propuesta muy gratificante y oportuna, la cual acepté de inmediato.


Así que después de un fin de semana de intensa lectura con otra novela ,  "La verdad sobre el caso Harry Quebert", de Joël Dicker, que en breve también os comentaré, me encuentro con el enorme reto de elaborar una reseña con un tinte especial, de esas que requieren una dedicación particular, no sólo para comentar la novela en sí, sino también por el entrañable fin al que va dedicada la recaudación de su venta, pues "EL ORO DE PARÍS" es un libro con fines solidarios, cuyas ventas íntegras se destinan a AdELA, la asociación de afectados por la Esclerosis Lateral Amiotrófica, de la que Antonio Nieto Díaz, el autor, es voluntario.

Dicha asociación se dedica a paliar los estragos que causa en los pacientes esta enfermedad neurodegenerativa de la que aún no se ha descubierto una posible cura, y presta apoyo a sus familias.

Como os comentaba, tras dedicar tres días enteros a la lectura de "La verdad sobre el caso Harry Quebert", una novela de unas 650 páginas, me encontraba un tanto saturada de libros, por lo que empezar uno nuevo se me antojaba un tanto tedioso, pero al tratarse de una novela solidaria, me "obligué" a leerlo sin demora para elaborar esta reseña.

En un principio el tema no me atraía especialmente, incluso os confieso que hasta finalizar el primer capítulo lo leía casi de manera sistemática, pensando que iba a resultar un tanto aburrido y que, posiblemente se recrearía en infinidad de datos sobre la guerra, los distintos bandos políticos, con abundancia de nombres, fechas, etc...

Esa era mi apreciación de antemano, pero cual fue mi grata sorpresa cuando al empezar el segundo capítulo ya me desplazaba con el libro a todas partes, deseosa de conocer más detalles, con la incertidumbre de por dónde iban a ir los tiros y con la expectativa de averiguar la suerte de los distintos personajes.

Con una prosa asequible y directa, con giros inesperados de humor y repleta de sorpresas, se trata de una novela sencilla, muy amena, con un lenguaje comprensible y destinada a todo tipo de público. 

Una historia de peligros y secretos,  que se entremezcla con una bonita historia de amor cuyo desenlace no se desvela hasta el final.

En mi opinión el autor ha sabido conjugar a la perfección las dosis justas de emoción, misterio y aventura con el fin de mantener al lector pendiente de cada página. La obra denota la experiencia de Antonio Nieto en su profesión como marino, por la descripción de ciertos lugares y por como recrea determinadas escenas en alguno de sus capítulos.

"El oro de París" me ha parecido una novela muy cercana, entretenida, en la que en poco espacio se cuenta mucho y se desarrolla toda la trama. Original y bien documentada, es una obra que merece la pena leer.
Está narrada en primera persona por Antonio, el protagonista, con un estilo dinámico, sagaz y asequible, personaje que nos va a resultar entrañable por su cercanía y sensatez,  y por los sentimientos que transmite, sobre todo hacia su familia. Las diversas aventuras y las pistas que le van surgiendo al protagonista, le confieren a la novela un dinamismo con el que el autor consigue que no nos despeguemos del libro desde el principio.

Se trata de una novela corta, de doce capítulos, que se puede leer cómodamente, y que destaca por su acción y la abundancia de diálogos, lo que le confiere mayor fluidez.

Mezcla de realidad y ficción, en "El oro de París" Antonio Nieto nos acerca un poco más a un suceso histórico ocurrido en la época de la posguerra, un misterio que para algunos puede resultar una incognita, pero lo narra con tanta maestría que consigue que no parezca aburrido. Incluso a mi me ha resultado muy esclarecedor pues no se recrea en detalles excesivos de fechas, nombres o determinados acontecimientos que, a veces, resultan demasiado pesados.

Os recomiendo que leáis "El oro de París", pues disfrutaréis con una novela fresca, que os resultará muy entretenida y os distraerá especialmente.


Además, tiene una particularidad importante, cada persona que adquiera el libro, bien a través de Amazon (por 1 euro) o bien a través del siguiente correo electrónico: centralita@adelaweb.com  por 10 euros (gastos de envío incluídos) y en papel, todo lo recaudado se destina íntegramente a la asociación AdELA.

Me parece encomiable la labor de Antonio Nieto, voluntario de la asociación, no sólo por crear una novela que resulta entretenida por sí misma, sino también por su afán altruista de compartir sus beneficios con la asociación.

Enhorabuena, Antonio, por tu desinterés y tu generosidad para con esta causa.
Espero que recaudes mucho dinero para contribuir a mejorar la vida de estos enfermos, así como destinar más fondos a estudiar posibles soluciones para esta enfermedad.

A fecha de hoy, "El oro de París" continúa cosechando éxitos y ha sido editada en alemán y traducida al francés, y proximamente está previsto que la editen también en inglés.






domingo, 12 de enero de 2014

LAS VIÑAS, de Manuel Fernández Mota





SINOPSIS:

Se trata de una novela histórica, pero realizando su argumento de forma literaria contada en primera persona. Basada en la vida de una familia desde antes de La República, durante la Guerra Civil, hasta los maquis en un pueblo de La Axarquía malagueña. La familia la forman los padres y sus cinco hijos, en un ambiente pueblerino pero dentro de un estado de economía aceptable, y de mucho renombre en el pueblo.

Forman la familia: Enrique es de izquierdas; Anita quiere ser monja; Jacinta tiene novio y está muy enamorada; Marcos es de prácticas religiosas; y Emilio (el narrador), empieza la novela siendo muy niño, y en él tiene la familia todas sus ilusiones para que estudie y llegue a gran altura.
El estilo literario, directo; culto, pero al mismo tiempo pueblerino; trágico, pero siempre con alguna nota de humor, imparcial en las ideas. Todos son vivencias reales, aunque no todos los hechos ocurridos en el mismo lugar. Las viñas se llenan de inocencia, amores, esperanzas, metrallas, tragedias y muertes. Los personajes llenos de humanidad en toda la miseria y la grandeza del ser humano. 


El pasado mes de noviembre Manuel Fernández Mota presentaba en su pueblo natal, Sayalonga, hermoso enclave de La Axarquía malagueña, su libro "Las Viñas".

En un emotivo acto, que reuniò a jóvenes y niños, así como a familias y personalidades del lugar, Fernández Mota hizo alarde de su prodigiosa memoria y su incansable pasión por las letras, deleitando a los presentes con recuerdos de su infancia y juventud por todos los vericuetos del pueblo, así como con la recitación de unos cuantos poemas de su extensa obra. 
En un ambiente jovial y distendido, Mota no escatimó en halagos hacia los jóvenes del pueblo, que demostraron, con su presencia y entusiasmo, su interés por todo lo relacionado con el autor y la literatura en general; y agradeció su asistencia firmando y dedicando uno de sus libros de poemas que regalaba a cada uno de los niños allí presentes.
Una semana antes de la presentación de "Las Viñas", desde la asociación cultural "Culturarte Sayalonga", a la cual pertenezco, me propusieron la genial idea de impartir un taller de escritura creativa en el colegio del pueblo, con el fin de que los alumnos de entre 8 y 12 años conociesen la extensa vida de uno de sus convecinos, así como sus éxitos literarios. 
Enseguida les caló hondo la original manera en que el autor de "Las Viñas" tomó contacto con la literatura, a pesar de sus orígenes humildes y su destino en el campo, como era común en la época.
Ocupando el noveno lugar de una familia campesina de nueve hermanos, Mota se vio obligado a dedicarse al campo, como el resto de habitantes de su pueblo.
Aunque sintió desde muy pequeño un gran amor hacia la literatura y la poesía y se formó con la lectura de los clásicos, la Guerra le impidió estudiar, pero él hizo de los montes su universidad.
A la edad de 35 años empezó el Bachillerato, cursando después la carrera de Magisterio, profesión a la que se dedicaría hasta su jubilación.
Fundador y director de la revista poética "Bahía", en Algeciras, ha publicado veintidós libros de poesía, cinco de historia, dos novelas y algunos estudios sobre poesía, y su obra es conocida y valorada de manera muy positiva.

Ya había empezado a leer esta novela antes de su presentación, en Sayalonga, y la estaba disfrutando muchísimo pero, sin lugar a dudas, una vez que conocí a su autor, digamos que hubo un antes y un después en mi forma de entenderla y apreciarla.

Con una prosa descriptiva, a la vez que hermosa y muy cuidada, Manuel Fernández Mota nos sorprende con un esmerado uso del vocabulario, sencillo pero a la vez preciso, buscando el adjetivo adecuado para cada frase, con el resultado de una narración minuciosa y muy rica en matices.
"Las Viñas" es una novela que te introduce de lleno en las costumbres pueblerinas de la época, así como un magnífico retrato sobre la Guerra Civil, pero con la particularidad de que no pretende ser un libro histórico, ni como ha dicho su autor, tampoco se trata de su "historia", sino que pretende ser un mensaje para todas aquellas personas que creen en el destino.
Me he sentido inmersa en la narración, en su argumento, muy identificada con los personajes que la pueblan, empática con sus peripecias, con sus sueños, sus tragedias y sus vicisitudes. Cargados de fuerza, sensibilidad y humanidad, enternecen en cada una de sus apariciones, algo que resulta patente a lo largo de todo el relato, gracias al esfuerzo del autor por dotarlos de gran credibilidad y por la inmensa carga poética que destila toda su prosa.
Emilio, el miembro más pequeño de la familia, protagonista y narrador de la historia, supone el pilar en el que se sustenta esta maravillosa novela. Sensible, inocente, crédulo y bonachón, nos introduce en su vida diaria, en las costumbres de su familia y sus vivencias; plasma las ilusiones que la familia deposita en él y en su futuro, y relata cómo la Guerra Civil afectó a cada uno de sus miembros.

Con un estilo culto, pero al mismo tiempo con matices pueblerinos, claro, sobrio y sagaz, me ha impresionado cómo el autor ha conseguido narrar toda la historia, entremezclando los hechos y vivencias de sus protagonistas, siempre desde el punto de vista de un niño, con la sensibilidad y la inocencia infantiles, pues con cada capítulo me identificaba en todo momento con Emilio, el narrador. Y, para mí, otro aspecto a favor de este relato es el hecho de que se mantiene totalmente imparcial en las ideas, algo que a veces resulta difícil de evitar, sobre todo cuando se trata de un libro en el que se alude a temas muy controvertidos. 

Sin duda, una novela que me ha fascinado, me ha devuelto por momentos a mi infancia, me ha hecho reír, entristecerme, me ha conmovido y me ha acercado a cada uno de sus personajes, con sus amores, sus tragedias y esperanzas. Me ha resultado sorprendente cómo el autor provoca la interrelación entre todos ellos de una manera tan sutil y amena.
Una magnífica obra que os recomiendo, no sólo para gozar de un rato agradable y disfrutar de una buena lectura, cercana y tierna, sino también para conocer las costumbres y el modo de vida de un pueblo en la España de antes de la guerra.

Si también sois amantes de la poesía, os aconsejo que no os perdáis cualquiera de las restantes obras de Manuel Fernández Mota. Aquí os dejo un poema de su libro "Chiribitas", para que disfrutéis de su genialidad:

"Yo conocí la dicha, el amor, la alegría.
Tuve horas de vuelos sin barreras.
Todo se fue.
Todo se me perdió tragado por la niebla;
pero aún tengo en las manos
los latidos calientes de la vida.

Horas de ayer, horas que fueron mías,
brotadas de mi fuente, encendidas, amadas,
grabadas en mi pecho.
Ayer se fue,
se perdió en el vacío, pero el tiempo
aún palpita en los astros y en los besos"