SINOPSIS
Tita y Pedro se aman. Pero ella está condenada a permanecer soltera, cuidando a su madre hasta que ésta muera. Y Pedro, para estar cerca de Tita, se casa con la hermana de ella, Rosaura. .
Las recetas de cocina que Tita elabora puntean el paso de las estaciones de su vida, siempre marcada por la presente ausencia de Pedro. Y la acompañan en su apoteosis y en su tránsito a una sabrosa, muy sabrosa, eternidad.
"Como agua para chocolate", novela de entregas mensuales, con recetas, amores y remedios caseros es una agridulce comedia de amores y desencuentros. Bajo una deliberada forma de lo que podría llamarse "folletín gastronómico", se encierra una obra chispeante, tierna y llena de talento de la mejor ley. Por ello ha sido tan extraordinariamente acogida en México y llevada al cine.
Envuelta en miles de tentadores aromas y rodeada del tintineo de ollas y sartenes... así es como transcurre esta "deliciosa" novela, colmada de ingredientes tan apetecibles como: amistad, honor, compromiso, amor y lealtad, que le aportan un "sabor" característico.
Cada capítulo comienza con una receta de cocina, cuyo ingrediente principal es el "amor", combinado con sentimientos diferentes. Amor puro y desinteresado como el que se profesan Tita y Pedro, abocados a vivir y a sufrir un amor imposible, pero a la vez intenso e irremediable.
Convertidos en las víctimas propicias del tiempo que les ha tocado vivir, marcado por ancestrales tradiciones que, si bien no resultan de su agrado, están obligados a cumplir en detrimento de su felicidad.
Tita, enamorada locamente de Pedro, desde el principio se encuentra con la imposición de vivir en soledad, sin la mínima posibilidad de casarse, con la única finalidad en la vida de cuidar a su madre y con el desalentador panorama de condenarse al ostracismo, hasta conducirla a la creencia de que, cuando su madre fallezca, su vida ya no tendrá sentido y para no suponer un estorbo para el resto de la familia, merece incluso desaparecer.
Lejos de caer en el desánimo y de verse condenado a vivir sin su amor, sin su alma gemela, sin la mujer que le ha aportado ilusión, cariño y luz a una vida vacía y monótona, Pedro adoptará la drástica decisión de casarse con Rosaura, la hermana mayor de Tita, y de esta forma, sentirse más cerca de su amada y compartir con ella miradas furtivas y anhelos ocultos.
Cronológicamente bien estructurada, lo más llamativo y original de la novela es que cada capítulo comienza con una receta de cocina, mezcla de ingredientes culinarios y mezcla de emociones, deseos y sentimientos, y desarrolla dicho capítulo con un hecho concreto solapándolo con la forma de elaborar un plato determinado.
A través de varias generaciones de una misma familia, y relacionado con el amor incondicional que se profesan Tita y Pedro, Laura Esquivel ha reunido, en una novela de prosa amena y directa, un ritmo de narración rápido así como una historia de amor curiosa y agridulce... hasta hacerla llegar a su "punto máximo de ebullición".
La autora deja clara su defensa particular del amor auténtico, de ese que no desiste de permanecer en los corazones de quienes se aman de verdad y lucha a ultranza por no morir.
Gracias a unos personajes que pugnan por evitar la soledad, el desarraigo y los sinsabores que la vida les depara, se produce una lucha fervorosa por cumplir con el sentido del honor y las tradiciones familiares.
Con ingeniosa emotividad, gran pericia y un estilo muy particular, Laura Esquivel consigue, a través de una narración muy recomendable, trasladarnos a los fogones de una vieja cocina mexicana, donde se entremezclan sabores, olores y sentimientos como la pasión y el amor reprimidos, derivados de la férrea moral de la época.
Novela de 10, por su originalidad, su frescura, su picardía y sus pequeños toques de humor, sorprenderá a quienes se animen a leer esta magnífica historia, en ocasiones amarga y desdichada, pero a la vez dulce y espléndida que te conduce al borde de las lágrimas en un capítulo, como te arranca una sonrisa en el siguiente.